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El dinero da poder y el poder da dinero. Es un círculo de lo más vicioso que puede haber, que no tiene fin y que irradia destrucción y pobreza a su alrededor.
En medio de uno de los años más difíciles que nos ha tocado vivir en mucho tiempo, es increíble que, en vez de enfocarnos en salir adelante lo mejor posible, las luchas por el poder continúan y hasta crecen, con tal de tener ese ansiado “premio” de dominar un pedacito de este nuestro pequeño país.
En el ámbito político es donde se ve con más claridad y donde muchos de nuestros recursos se van en lograr ese ilusorio dominio que tardará muy poco tiempo. Vemos ahora a otro ex funcionario del gobierno pasado está en un proceso judicial, acusado de lavado de dinero. Ya tuvieron “su momento bajo el sol” otros tantos que gozaron de ese efímero poder, dado por los miles de millones de dólares que tuvieron a su alcance.
Sin embargo, no es necesario tener esas cuantiosas bolsas de dólares para lograr esos espacios de supremacía sobre otros. Basta con abusar de su posición privilegiada para influir en decisiones que les favorezcan bajo amenaza de perder el empleo o de “quejarse con el jefe” para poner fin a cualquier ambición.
El manejo de los medios de comunicación es una herramienta muy efectiva. Éstos se limitan a publicar lo que esté sucediendo pues lamentablemente son muy pocos los que, a veces, hacen un periodismo de investigación. De cualquier forma, son instrumentos sumamente eficientes para sacar a luz cualquier situación, sea o no la realidad. Pero, ¿quién define lo que es real? En política es muy difícil pues aún quienes estén cerca de la “estrella del momento” estarán buscando cómo apagarla para ganar poder.
Todo esto hace que sea muy difícil gobernar en cualquier posición, no solo la presidencia. Hay muchos con buenas intenciones, con trayectorias de honestidad y buen trabajo, que se encuentran rodeados de serpientes y alacranes que desean verlo caer pues se les dificulta seguir “manejando la cosa pública” a su sabor y antojo en su micro espacio de influencia.
Lo sindicatos, a lo largo y ancho del gobierno, tienen una sola agenda: dinero y poder. Si no se renegocia el pacto colectivo, bloquean, van a huelga y paralizan las actividades sin importar las consecuencias. Hemos visto huelgas de médicos cuyo fin es lograr mejores salarios a costa de la salud y de la vida de tantos. El sindicato de educación, dirigido por quien maneja funcionarios con el peor descaro, es otro ejemplo nefasto que deriva en pésima educación a los niños, lapidando un mejor futuro para todo el país.
El sistema de justicia es otro ejemplo de cómo destruir una vida en sociedad donde podamos trabajar en paz pues hay certeza de castigo para quienes violan cualquier ley. Nunca alcanzará el dinero para ampliar la cobertura de los juzgados a nivel nacional, y donde realmente se haga justicia pues el sindicato se ha encargado de drenar los limitados recursos para tener bonos abundantes. La “guinda en el pastel” es la corte de constitucionalidad. Las luchas allí han destruido lo poco que quedaba de una justicia imparcial y apegada a la ley.
Quisiera tener la solución a esto y poder diseñar rutas para reducirlo en beneficio de todos. Lamentablemente, la naturaleza humana, cuando es carente de principios y valores, se deja llevar por “las mieles del poder”, destruyendo todo a su paso y dañando el futuro para todos. Nos toca trabajar en nuestro metro cuadrado para luchar, no por el poder, sino por el cambio que conduzca hacia un mejor futuro para todos.

CAROLINA CASTELLANOS

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